La sexta edición de la formación de Ayudante de Sala-Barista de Cesal en Tenerife metropolitano recibió la visita de Francisco Cuesta, coctelero profesional y actual campeón de coctelería de Ron Aldea, título que revalidó por segundo año consecutivo el pasado 23 de mayo en La Palma.
La masterclass, impartida junto al docente Dailos Rodríguez, acercó al grupo al universo del cóctel desde una mirada sensorial ligada al trato con el cliente. Francisco, que actualmente desarrolla su actividad profesional en Materia Elemental Bar, compartió herramientas de trabajo y una forma de entender la coctelería como experiencia.
Masterclass de coctelería con Francisco Cuesta en la formación de Ayudante de Sala-Barista de Cesal en Tenerife metropolitano, integrada en la operación Empleo Vivo. / Foto: Cesal
Esta acción forma parte de la formación de Ayudante de Sala-Barista, integrada en los itinerarios de la operación Empleo Vivo, cofinanciada por la Unión Europea, a través del Fondo Social Europeo Plus (FSE+), y por el Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Desde el inicio, Francisco propuso ir más allá de la idea del cóctel como simple mezcla de ingredientes. Para él, una bebida no se define únicamente por su sabor. También importa el momento en el que se consume y la intención con la que se prepara.
Francisco Cuesta explica que un cóctel no es solo una mezcla, sino una forma de cuidar el servicio al cliente. / Foto: Cesal
“Si no sé leer al cliente, no sé qué darle ni qué le va a gustar”, explicó durante la sesión, al hablar de la importancia de comprender a quien se sienta al otro lado de la barra. En ese punto, el coctelero recordó que el trabajo de sala no consiste solo en “servir”, sino en crear una conexión cuidada con el cliente.
Francisco también explicó algunos de los grandes estilos de la coctelería actual. Habló de la coctelería clásica, responsable de recetas tan conocidas como el Martini o el Old Fashioned; y de la coctelería tiki, una corriente mucho más exótica y colorida en la que destacan combinados como el Mai Tai o el Zombie, caracterizados por sus sabores tropicales y una presentación muy visual.
Francisco Cuesta explica el uso de la coctelera durante la masterclass de coctelería de la formación de Sala-Barista de Cesal en Tenerife. / Foto: Cesal
Participantes de la formación de Sala-Barista de Cesal ponen en práctica el uso de la coctelera durante la masterclass de coctelería con Francisco Cuesta. / Foto: Cesal
Antes de pasar a la parte práctica, Francisco puso sobre la mesa una de las ideas centrales de su intervención: en coctelería, 1+1 puede ser 3. La razón está en todo aquello que rodea a la bebida y la transforma en experiencia. No es solo lo que hay dentro del vaso: es el sonido del hielo al moverse, la luz que cae sobre la barra, la elección del recipiente o el aroma que aparece antes del primer sorbo. A veces, esos detalles son los que hacen que una bebida se recuerde.
Para demostrar la importancia del olfato, Francisco propuso una prueba: probar una hoja de hierbabuena con la nariz tapada y, después, volver a mascarla sin taparla. El ejercicio permitió comprobar hasta qué punto el olfato sostiene al gusto y cómo un aroma puede activar recuerdos.
Participantes de la formación de Sala-Barista de Cesal se ayudan entre ellos durante la preparación de cócteles sin alcohol. / Foto: Cesal
El grupo pone en práctica el uso de la coctelera y las técnicas aprendidas durante la sesión con Francisco Cuesta. / Foto Cesal
La práctica de coctelería sin alcohol dejó momentos de aprendizaje compartido y un ambiente distendido durante la formación de Sala-Barista de Cesal. / Foto: Cesal
Tras la introducción teórica, llegó el turno de la práctica. El grupo aprendió a manejar la coctelera, a remover con cucharilla mezcladora, a medir cantidades con jigger y a colar la mezcla antes de cuidar la decoración final. Cada paso sirvió para comprender que detrás de un buen cóctel hay precisión.
La elaboración partió de la propuesta planteada por el docente, que fue invitando a distintas personas a intervenir en diferentes momentos del proceso. Al final, pudieron catar el resultado en versión sin alcohol, una alternativa que permitió trabajar la técnica de forma segura y acorde al enfoque formativo.
Una participante celebra su evolución durante la práctica de coctelería sin alcohol, tras aprender a manejar la coctelera en la formación de Sala-Barista de Cesal. / Foto: Cesal
Resultado final de un cóctel sin alcohol preparado por una participante durante la masterclass de coctelería de Cesal. / Foto: Cesal
Con esta masterclass, Cesal vuelve a llevar la formación al terreno del oficio real, aunque fuera por unas horas y sin una gota de alcohol. La sesión permitió tocar la coctelera, medir, probar y descubrir que un buen servicio empieza mucho antes de entregar una bebida. Así cobra más sentido el modelo aprender-haciendo: aprender desde la práctica y con profesionales que conocen el sector desde dentro.