Cesal participó en el E LAB Biencuidar, un laboratorio de innovación social desarrollado en Gran Canaria e impulsado por Fundación MAPFRE Canarias y Cáritas con el objetivo de avanzar hacia un modelo que sitúe el cuidado como un eje estratégico dentro de las entidades del tercer sector. La iniciativa reunió en Canarias a profesionales, personas voluntarias, estudiantes y organizaciones sociales para reflexionar, compartir experiencias y diseñar herramientas que ayuden a fortalecer el bienestar de los equipos y del voluntariado.
El laboratorio reunió a profesionales, voluntariado y entidades del tercer sector en varias dinámicas orientadas a construir herramientas compartidas de cuidado. / Foto: Fundación MAPFRE Canarias
El laboratorio partió de una realidad que atraviesa a muchas entidades sociales: cómo cuidar también a quienes acompañan cada día a personas en situación de vulnerabilidad. No basta con confiar en la vocación de los equipos ni en la buena disposición del voluntariado. El trabajo diario implica escuchar historias difíciles, tomar decisiones complejas y gestionar una carga emocional que, si no se atiende, acaba pasando factura. Por eso, el cuidado no debería quedar reducido a gestos informales o a la buena voluntad de cada equipo, sino incorporarse al funcionamiento real de las organizaciones.
Durante el proceso, las entidades participantes coincidieron en la necesidad de que el cuidado no dependa solo de la sensibilidad de una persona concreta. Ortín lo resumió así durante la presentación del modelo: “Es importante contar con un sistema de cuidados que no dependa de una persona, sino que se integre en una estructura común en todas las organizaciones”.
Elisa Ortín, responsable de centro de Cesal en Las Palmas de Gran Canaria, durante la atención a medios tras la presentación del laboratorio E LAB Biencuidar. / Foto: Fundación MAPFRE Canarias
El trabajo desarrollado en el E LAB Biencuidar permitió concretar esa idea en herramientas aplicables en el día a día de las entidades. Entre ellas, la creación de un marco que ayude a incorporar el cuidado en la planificación interna, junto a documentos ya habituales como los planes de igualdad o de voluntariado, y la reserva de espacios periódicos dentro de los equipos para hablar de cómo están y detectar posibles señales de desgaste.
La propuesta es que estos espacios no funcionen como reuniones improvisadas ni dependan de la agenda del momento, sino que formen parte de la organización y puedan estar acompañados por personas con capacidad de escucha y gestión emocional, sin que esa tarea recaiga necesariamente en quienes ocupan puestos de dirección.
El cuidado también se planteó desde la corresponsabilidad. No se trata solo de que la organización genere espacios y recursos, sino también de promover una cultura en la que cada persona pueda sentirse con confianza para reconocer cuándo algo le sobrepasa y pedir apoyo. Cuidar al equipo implica revisar cargas, mejorar la comunicación, crear entornos seguros y reconocer que el bienestar profesional y personal están profundamente conectados.
Las entidades participantes trabajaron de forma conjunta en propuestas para incorporar el cuidado al funcionamiento interno de las organizaciones sociales. / Foto: Fundación MAPFRE Canarias
Para Cesal, participar en este proceso abre una oportunidad para llevar lo aprendido a la práctica, comenzando por la oficina de Gran Canaria y avanzando, desde ahí, hacia una forma de trabajar más consciente de cómo acompañar también a quienes acompañan. Está previsto, además, que las entidades vuelvan a reunirse en septiembre para dar continuidad al camino iniciado y aterrizar las herramientas planteadas. El trabajo social necesita compromiso y vocación, pero también personas cuidadas para poder cuidar mejor.