El pasado mes de enero, la comunidad de Guengo, en el distrito de Matutuíne (sur de Mozambique), fue escenario de una jornada de reforestación para restaurar las áreas degradadas y promover prácticas sostenibles de gestión de los recursos naturales, en una región especialmente afectada por la pérdida de ecosistemas forestales.
La iniciativa fue promovida por la ONG Cesal, en alianza con la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Eduardo Mondlane (UEM), en el marco de un proyecto financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID).
La acción fue liderada por el Comité de Gestión de los Recursos Naturales (CGRN) de Guengo y contó con la participación del Gobierno Distrital, representantes del Parque Nacional, socios estratégicos como la entidad Livaningo y el personal de la ONG Cesal de la delegación de Maputo, que se sumó activamente.
La jornada responde a un problema urgente: la degradación ambiental provocada por la tala masiva de árboles para la producción de carbón vegetal, una práctica habitual en la zona. Concretamente en Guengo, el 60 % del territorio está gravemente afectado.
Ante este escenario, la reforestación se plantea no solo como una medida ambiental, sino como una estrategia integral para recuperar el equilibrio ecológico y garantizar medios de vida sostenibles para la población.
El fortalecimiento de la resiliencia comunitaria es uno de los pilares del proyecto. En una primera fase, se crearon Comités Locales de Gestión de Recursos Naturales, cuyos integrantes recibieron formación específica en gestión sostenible y monitoreo ambiental. Este proceso ha permitido que la comunidad adquiera herramientas para proteger y administrar su entorno de manera responsable y a largo plazo.
Además, el proyecto promueve actividades económicas generadoras de ingresos que contribuyen a reducir la dependencia de la tala. Entre ellas destacan la apicultura, la venta de plantones y la distribución de cocinas mejoradas, entre otras, que favorecen tanto la protección ambiental como la seguridad económica de las familias.
La iniciativa no se limita a Guengo, sino que forma parte de un plan de reforestación más amplio que incluye también a la comunidad de Salamanga, en el distrito de Matutuíne (Maputo), donde existen 10 hectáreas de área degradada en proceso de recuperación.
Esta jornada de reforestación refuerza la importancia de la implicación comunitaria y de la cooperación entre instituciones públicas, académicas y organizaciones de la sociedad civil para la preservación de la biodiversidad. Más allá del impacto ambiental inmediato, la acción contribuye a fortalecer las capacidades de las comunidades locales para hacer frente a los efectos del cambio climático y avanzar hacia un futuro más sostenible.
Al finalizar la actividad, los miembros de los comités y el alumnado de la Universidad Eduardo Mondlane recibieron certificados de participación, en reconocimiento a su compromiso con la restauración y la protección del entorno natural.