Benín
Introducción Benin

En el siglo XIV en Europa, algunos hospitales contaban con celdas especiales para el aislamiento de personas, a las que llamaban “locos”, donde eran encadenados, enjaulados, privados de alimento, azotados y torturados para expulsar al demonio que llevan dentro. El primer Hospital Europeo General y albergue (Hospital de los Pobres Inocentes), se fundó en Valencia (España), en el siglo XV (1 de junio de 1410), por un alma caritativa, Fray Joan Gilabert Jofrè, con el fin de tratar, cuidar y ayudar a estas personas incomprendidas y maltratadas por la sociedad. Este modelo fue copiado posteriormente en muchos lugares de España y América. 


A lo largo de todos estos años y hasta nuestros días, han evolucionado los tratamientos, conocimiento y comprensión de las enfermedades relacionadas con la mente, así como los Hospitales y Centros de recuperación, siendo en la actualidad uno de los problemas de salud más extendidos en la sociedad moderna, tratado con prevención, tratamiento psicológico y psiquiátrico.

Pero, ¿qué está pasando en África? ...

Según datos del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), alrededor del 40% de la población en Benín, se encuentra por debajo del umbral de pobreza viviendo con menos de 1 dolar al día, siendo la enfermedad mental, una de las cuestiones sanitarias mas abandonadas en África.  Según la OMS, en el continente africano una de cada 6 personas padece algún trastorno mental y la mayoría de los enfermos no pueden recibir un tratamiento debido a su precaria situación económica. En Benin, entre 300.000 a 500.000 personas, padecen problemas relacionados con la salud mental y solo hay un hospital psiquiátrico, que atiende a quien económicamente se lo puede permitir. En Costa de Marfil, donde hay 18 millones de habitantes, sólo hay dos hospitales psiquiátricos para todo el país

La falta de recursos de las familias, en un lugar donde los costes de la visita al psiquiatra y una caja de medicamentos psicotrópicos pueden representar los ingresos de dos meses, hacen imposible el tratamiento de los miembros de la familia que enferman, por lo que cuando esto sucede, no tien más remedio que inmovilizar el enfermo, encadenándolo a un árbol, alejado del pueblo o a un tronco grande de madera para evitar que sea un peligro para el resto de la comunidad y para él mismo. Hay personas que pueden permanecer inmovilizadas en estas condiciones desde 3 o 4 meses hasta 10, 15 y hasta 20 años, si no mueren antes. 

Unido a la falta de recursos, nos encontramos con la incultura y desconocimiento de esta enfermedad, siendo muchas personas las que creen que la causa de la enfermedad mental es externa, de orígenes sobrenaturales o de brujería, como si se tratase de un castigo divino por un mal que, por tanto, es necesario purificar. La familia presa de la incultura y la pobreza, primero entra en contacto con los curanderos locales y curanderos tradicionales que realizan desencantamientos, prácticas mágicas, para intentar que el espíritu maligno desposea al afectado y en última instancia decide enviar a su pariente a un “campo de oración”, dóndo los pacientes se agrupan por decenas encadenados a árboles, privados de sueño, comida y bebida durante días, son golpeados regularmente porque se cree que las dificultades y el sufrimiento para el cuerpo pueden liberarles del diablo y los espíritus.

Ante esta desoladora situación, las personas que padecen una enfermedad mental reciben un trato indigno, son estigmatizadas, discriminadas, privados de alimentos, maltratados y olvidados, viendo mermada su dignidad humana hasta extremos inimaginables, sin ninguna oportunidad de recuperarse y vivir una vida normal.

¿Por qué Cesal inicia su labor en Benin?

Cesal que desde su fundación en 1988, trabaja incansablemente para la mejora y el crecimiento de la dignidad e integridad del ser humano en todos los países donde puede, decidió no cerrar los ojos y movida por el empuje de un grupo de voluntariado que apoya la organización en congruencia con la misión de Cesal, decidió poner en marcha el Proyecto Grégoire de la mano del mismo Grégoire Ahongbonon, fundador de la Asociación Saint Camille de Lellis, que lleva más de 30 años ocupándose de las personas que padecen enfermedades mentales en Benín, Costa de Marfil y otros países cercanos. 

Sus resultados son un gran interrogante para muchos de los psiquiatras ya que la medicación que se les puede ofrecer son simples genéricos. Él explica que su éxito es debido a la confianza que deposita en ellos:

 

"Los enfermos mentales necesitan medicamentos, pero necesitan algo más que medicamentos. Necesitan ser tenidos en cuenta, necesitan ser amados, necesitan que se confíe en ellos".

 

El trabajo en imágenes

HOla hola cocacola 

Construcción del Módulo Administrativo en Benín
Construcción de módulo administrativo

Tras la construcción del Muro Perimetral concluido a finales de noviembre, emprendemos la construcción del primer módulo administrativo del Centro.

Este módulo albergará las instalaciones de dispensario médico, oficinas administrativas, almacén y archivo. Este será el módulo más grande de nuestro centro y se verá completado por otros módulos tales como la capilla, los servicios domésticos (comedor, cocina,  ….) y módulos para la atención a los toxicómanos y enfermos metales, entre otros.

La mano de obra se intensifica y más de un oficio ya está presente en nuestro solar. Las zanjas para las futuras redes de abastecimiento de agua y sanitarias se están ejecutando, al igual que la fabricación de los ladrillos compactos, que serán la base de los muros de los módulos. Las excavaciones no son profundas, pero se realizan esencialmente a base de fuerza humana ya que los equipamientos mecánicos son limitados. Estimamos que completaremos este módulo administrativo para el próximo verano del 2018.

Estamos contratando a "precio cerrado" cada tramo de ejecución de obra, y así ahorrarnos algunos CFAs (moneda local), además nos beneficiamos al poder comprar el cemento exento de impuestos, acuerdo que ha llegado el gobierno de Benín con la "Saint Camille de Léllis" a finales de 2017.

Este camino es aún largo, y visto el volumen de contratación que vamos teniendo, seguimos necesitando ahora más que nunca vuestro apoyo/donación, para que sin detenernos, vayamos sumando etapa tras etapa, la construcción final del centro.

Finalizado el muro perimetral y el depósito de agua en Benín
Muro Centro Dassa

Ya gracias a Dios, se ha completado el “Muro Perimetral” que rodea toda la parcela donde estará ubicado el centro de reinserción y recuperación de Dassa. Como ya sabéis, el terreno que nos fuera donado por la diócesis del lugar, es de gran tamaño de 2.7 hectáreas, como unos 5 campos de futbol y por lo tanto el muro construido que lo rodea, obra primordial de la construcción para así darle geográficamente una delimitación y construir allí las diferentes instalaciones preservando lo que allí se vaya realizando, es de aproximadamente unos 800 metros lineales de extensión y de una altura de unos 2.5 metros. El material utilizado ha sido de bloques de ladrillos construidos allí mismo con materias primas del lugar y la mano de obra por los mismos lugareños que están participando de la obra.

Visita Grégoire a España. Octubre 2017
Civitas Dei

Del 16 al 21 de Octubre, Grégoire estuvo en España, invitado por el grupo de voluntarios que llevamos adelante el proyecto del centro mixto de recuperación y reinserción para personas drogodependientes con enfermedad mental en Dassa, Benín. Fueron unos días de mucha actividad, pero sobre todo momentos donde se nos ponía delante la persona de Grégoire, en el que se pasión que tiene por el hombre concreto y en particular por los más necesitados de los necesitados. Esta pasión, pudo expresarla en varios actos a largo de esa semana, empezando por Barcelona, donde se reunión con un grupo de familias y universitarios que fueron convocados para escuchar su testimonio. Luego estuvo en Marbella con un grupo de Francófonos que tenían mucho interés en escuchar en primera persona a Grégoire y la obra que está realizando en África. Aprovechó también allí para visitar a un grupo de estudiantes de la Eso y Bachillerato de un colegio de esa misma localidad.


En Madrid tuvieron varios actos del mismo tenor, comenzando por su participación en el ciclo de conferencias “Civitas Dei” organizadas por la Vicaría de Cultura de la Diócesis del Alcalá de Henares, testimonio al que asistió el mismo obispo de Alcalá, D. Juan Antonio Reig Plá. En los días sucesivos, tuvieron lugar otros encuentros como en la Universidad San Pablo CEU, en el Salón de Grados de Escuela Politécnica Superior de Monte Príncipe, Alcorcón y en el Salón Auditorio del Campus Universitario de Moncloa, en la Facultad de Derecho.
Dentro de este ciclo de conferencias testimonio, tuvo lugar un encuentro para empresarios organizado por “Madrimaná” que se llevó a cabo en la Sala Arrupe, de la parroquia San Cristóbal de los Ángeles, donde compartió mesa con D. Cristóbal Colón, fundador de “La Fageda”, empresa alimenticia donde la mayoría de sus trabajadores son persona con diferentes discapacidades que están plenamente integradas en la producción y logística de la fábrica. Ha sido muy bonito ver la relación entre ambos, donde si bien el campo de actuación es totalmente diferente y hasta los medios para conseguir sus objetivos también lo son, sin embargo la pasión por el hombre y su necesidad vital, la de sentirse querido y la necesidad de una actividad laboral e integración por lo tanto en la sociedad, hacía que se encontrasen en este punto en común y tan necesario para cualquier hombre o cualquier actividad que este realice, sea la que sea.

Ya acabando la semana estuvo también en un centro de acogida de refugiados, que lleva actualmente el CESAL, en la Casa de la Almudena de Madrid, donde participo en un almuerzo con los mismos trabajadores del centro y posteriormente un encuentro público en el mismo centro donde dio su testimonio y como siempre, abierto al diálogo con los participantes donde se hace asi más rica su experiencia y añadiendo siempre su invitación a que cada uno, según su posibilidad, haga suyo este proyecto y lo pueda así vivir y divulgar.
Siempre que tenemos la ocasión de estar con Grégoire (y de todos aquellos que participan en sus encuentros) percibimos y experimentamos el bien indudable que es para cada uno de nosotros, vemos en su persona y por lo tanto en su modo de encarar y enfrentar todo lo que le sucede, (ya que esta obra es una cosa más de lo que le sucede a él) la postura más adecuada que cada uno quiere para su vida, sea la que sea y le suceda lo que le suceda. Es impresionante cómo esta postura: la de la confianza en Dios, la certeza de que Otro lleva delante lo que empieza, el poder que tiene el tímido “si” que damos a esta invitación o a cualquier otra a la que Dios nos invite, el ver en acto que la vida se cumple cuando la damos..., y mil cosas más que nosotros por nosotros mismos nunca podríamos haber descubierto si no es por estas relaciones que se nos regalan, para nuestro bien y así el del mundo entero.


¡¡Cuántos corazones conmovidos!! Creemos que esta es la obra más grande que puede haber, porque si “conmueve” al corazón permite que toda nuestra persona se “mueva” hacia aquello que la provoca con certeza, confianza y decisión.

 

Grégoire Ahongbonon en España
Rostro de una persona enferma

Grégoire Ahongbonon lleva más de 30 años ocupándose de las personas que padecen enfermedades mentales en Benín. Son los llamados en África: los olvidados de los olvidados. Desde hace 2 años CESAL, junto con un nutrido grupo de personas voluntarias, estamos apoyando su obra. Él y su mujer, acompañan a estas personas y construyen centros donde poder acogerlas, darles alimentos y medicación.

Actualmente funcionan centros hospitalarios en Benín que brindan asistencia gratuita o a coste muy bajo. Desde CESAL estamos apoyando la construcción del primer centro de África Central de atención de personas toxicómanas, donde también  se prestará asistencia a personas con enfermedad mental.  

El nuevo centro, que tendrá capacidad para 200 pacientes, se construirá en Dassa, en el centro de Benín. La edificación se hará en un terreno donado a la Asociación Saint Camille por el obispado de Dassa, enfrente del Santuario de Nuestra Señora, uno de los lugares de peregrinación cristiana más importantes del Oeste de África. 

La atención que recibirán los pacientes, hombres y mujeres, tendrá un doble objetivo. Por un lado, el centro ofrecerá terapias para el tratamiento de la toxicomanía, y por otro, impartirá formación para la integración sociolaboral. Con el aprendizaje de un oficio, la personas rehabilitada conseguirá reintegrarse en la sociedad. 

Este centro será el quinto de la Asociación Saint Camille en Benín y está prevista su inauguración en 2018. Desde 1990, Gregoire ha puesto en marcha 20 centros para personas con enfermedad mental en África occidental. 

Gregoire visita España con la intención de que se conozca esta realidad por lo que realizará diferentes conferencias. De esta forma además, se posibilitará la recaudación de fondos para la construcción de este centro hospitalario.

En este vídeo se puede ver la realidad de los olvidados de los olvidados

2 Figura de Grégoire
 Grégoire Ahongbonon

Gregoire Ahongbonon

“Si caes mentalmente enfermo en Africa, has perdido todos tus derechos, nadie te considera una persona, todo el mundo es libre de tratarte como quiera”

Gregoire Ahongbonon nació en 1953 en el seno de una familia campesina de Benín. En 1971 emigró a Bouaké (Costa de Marfil), donde consiguió trabajo como reparador de neumáticos. En los años siguientes prosperó económicamente y gozó de una situación ventajosa que le condujo a una tener una vida acomodada, hasta que tuvo varias crisis tanto económicas como existenciales, y le llevó a hasta casi el suicidio.

Por una serie de diferentes encuentros y reconversión personal, a finales de la década de los setenta, Grégoire empezó a mirar con una atención especial a su alrededor y viendo tanta necesidad, quiso implicarse en ella con el deseo de poder ayudar y acompañar a tantas personas que se encontraban abandonadas.

“Cuando encuentro a una mujer desnuda en la calle, una mujer prisionera en un tronco es la imagen de mi propia madre y es la imagen de todas las mujeres del mundo a quienes representa”

Se dio cuenta de la necesidad de ir a los hospitales a visitar a los enfermos. Allí en el hospital descubrieron salas en las que los enfermos que ya no tenían dinero para pagar medicinas, incapaces de moverse y de volver a sus casas, eran aislados, prácticamente abandonados en espera de su muerte.

“En Benin, de donde soy yo, solamente hay un hospital en todo el país. Si no tienes dinero, no hay tratamiento”

La mayoría eran enfermos abandonados también por sus familias. Se encontraron con casos verdaderamente horribles, como el de un joven que, falsamente acusado de robo, había sido atado a un árbol, apedreado hasta cubrirse de heridas y posteriormente rociado con ácido. Dice Grégoire que ante esta realidad no podía permanecer pasivo.

“En Africa los enfermos mentales representan una vergüenza para las familias, una vergüenza para la sociedad, una vergüenza para los poderes públicos, también debería serlo para toda la humanidad”

Empezaron a ofrecer a los enfermos su amistad, a lavarles y a conseguirles comida y medicamentos. Este grupo de “visitadores de enfermos” –así es como les conocían los vecinos de Bouaké– nacido en 1983 fue el germen de la Association Saint Camille de Lellis, que desde 1988 actuaría con ese nombre.

En ese mismo año, 1988, Grégoire amplía su horizonte de actuación. “Nos falta todavía la cárcel”, dijo Grégoire a sus amigos de la Saint Camille. Fue entonces cuando empezaron a visitar la Prisión Civil de Bouaké, en la que cientos y cientos de personas se hacinaban entre los barrotes en condiciones igualmente inhumanas.

“Es la ignorancia, la ignorancia humana, en Africa los enfermos mentales están considerados como basura, como demonios, como brujos”

Será en el año 1990 cuando Grégoire se dio cuenta de que los últimos de los últimos, los olvidados de los olvidados, (como los acabará llamando él) son los enfermos mentales.

Así es como empezó la historia de Grégoire y la Saint Camille con los enfermos mentales.

«Un día en 1990 iba por la calle y vi a un enfermo mental desnudo que revolvía entre la basura para buscar algo de comer. Estaba acostumbrado a ver esta escena, pero ese día me paré y empecé a observar. Es un día que no olvidaré jamás. Descubrí que eran personas que buscaban amor, como todos nosotros»

Entonces Grégoire empezó a pasearse todas las tardes por la ciudad en su furgoneta con algo de agua y de comida –que preparaba previamente con su mujer Leontine– para ofrecérsela a los enfermos mentales de la ciudad.

Un día Grégoire se dijo: « ¿De qué sirve dar de comer a estos enfermos por las calles si después vuelvo a casa a dormir tranquilamente en mi lecho?».

Y entonces vio que era necesario hacer algo más: había que intentar ofrecer un tratamiento a estos enfermos.

Fotografía de Grégoire
Fotografía de Grégoire

“Cuando encuentro a un hombre bloqueado en un tronco, es la imagen de mi propia persona y es la imagen de la propia humanidad”

Tras utilizar en un primer momento la capilla del Centre Hospitalier Universitaire de Bouaké como lugar al que empezó a llevar a las personas con enfermedad mental, consiguió en 1994 que el Ministro de Sanidad concediera un terreno a la Saint Camille para la construcción del que sería el primer centro de atención a personas con enfermedad mental.

"Los enfermos mentales necesitan medicamentos, pero necesitan algo más que medicamentos. Necesitan ser tenidos en cuenta, necesitan ser amados, necesitan que se confíe en ellos".

Gracias a la colaboración Internacional y más escasamente a la local, (o a la Providencia, como repite una y otra vez Grégoire), consiguió reunir el dinero suficiente, y en siete meses se inauguró la primera casa de la Saint Camille, que rápidamente se llenó de personas con enfermedad mental.

A día de hoy, lleva treinta años rescatando a los enfermos mentales del infierno, pero aún quedan miles de enfermos esperando a que alguien vaya a buscarlos.

3 En primera persona
 En Primera Persona
Cathrine

Catherine

“Antes cuando veía a los enfermos mentales rezaba por ellos, sentía compasión, pero nunca pensé en esto, nunca pensé que podría ocurrirme a mí. Había pensado en todo menos en eso, pero una mañana me llegó. Ves a tus compañeros de la escuela, a la gente que conocías… y tú estás siempre ahí, enferma. Es difícil, no es nada fácil. Pero ahora estoy en el Centro de mujeres Chu de la asociación Saint Camille”.

Eric

Eric

Cuando llegue no quería quedarme, en todo momento me venía la idea de huir. Creía que todo el mundo era mi enemigo, me sentía como si yo fuera el que gobernaba el mundo, creía que yo era el Dios de este mundo.

Ahora ayudo en el centro. En los centros no solo están los enfermos, también hay personas que no están enfermas pero la mayoría del personal se compone de enfermos. Tenemos el deber de ocuparnos de ellos, y procurar que recuperen la salud y puedan regresar con sus familias.

Janvier

Janvier

Janvier estuvo enfermo, encadenado durante 7 años, tirado, desnudo, dentro de la casa. La cadena atravesaba el muro para sujetarla en un árbol del patio. ¡7 años!, ¡durante 7 años!... ya sólo esperaba la muerte. Ahora está casado y tiene 4 hijos. Le han comprado una máquina para que vaya por las casas para hacer aceite de palma. Y eso le permite no solo ayudar a su familia y a sus hijos, sino participar en el desarrollo local del pueblo.

Miriam

Mariam

Cuando Gregoire encontró a Mariam, ella se encontraba cerca de la muerte y tan desorientada que no entendía qué pasaba a su alrededor. En la asociación Saint Camille, Mariam recibió los cuidados médicos que le permitieron recuperarse y fue tratada con medicinas para tratar su enfermedad mental. Mariam regresó a su propia familia. Su hermano vivió conmocionado su vuelta y también sintió la vergüenza de no haber sabido tratarla en su momento.

Mariam sufrió nuevas recaídas. Durante el último episodio sufrió una severa depresión que la dejo muda por varios meses. Preocupado por su recuperación, Gregoire fue a buscar a los dos hijos de Mariam a Costa de Marfil y los convenció para viajar a  Benin a visitar a su madre. Cuando Mariam vió a sus hijos recuperó el habla. Mariam continúa viviendo y trabajando en el centro de la Saint Camille de Benin.

Gregoire

Grégoire

“Liberar a los enfermos (personas con enfermedad mental) significa permitirles vivir como las demás personas, reconocer su dignidad de seres humanos. No son individuos a los que la enfermedad haya borrado toda cualidad humana; son seres humanos que participan en el desarrollo de la sociedad. Hay que saberlos acoger y comprender. Entonces dan todo aquello de lo que son capaces”.

-Grégoire Ahongbonon, Creador de la Asociación San Camille de Lellis, que atiende a personas con enfermedad mental diferentes países de África

Valentin

Valentin

Gregoire me encontró en la calle y me dijo: Valentín. ¿tienes sed, quieres agua?, quiero cambiar tus ropas. Me llevó al centro, me lavo, me vistió, y me dijo, “aquí estás en tu casa, se acabó la calle, se acabó dormir en la calle, nunca más dormirás en la calle. Estás en tu casa y aquí todos son tus hermanos y te pido que seas amable con todo el mundo”, a lo que yo le respondí: esta es la casa de Dios también.

Fredrick

Fréderik


"Mi vida en la calle era difícil, era terrible, porque ya no me quedaba familia. Mi madre y mi padre habían muerto. Estaba sucio, no me lavaba. ¿Quién iba a venir a ocuparse de mi? Nadie. Yo tenía conocidos, amigos… antes, pero ¿quién iba a venir estando enfermo? Iban a decir: no te acerques, no te acerques que te hará daño.

Cuando estás en la calle algunos vienen para agredirte, para tirarte piedras, especialmente los niños que dicen: “mirar un loco”. A veces rebuscaba en las basuras de los blancos, prácticamente no había nadie que me diera de comer, estaba solo en medio de un desierto. Hasta que llegó Gregoire. Yo sabía que él tenía miedo, pero cuando se acercó a mí no fue un mal encuentro, aunque el primer día le rechace, le dije que no, él no me dijo que se trataba de un centro psiquiátrico, me dijo: te voy a llevar a un sitio donde podrás reposar y verás como todo se arreglara.

Yo no tenía esperanza de encontrar la vida que llevo hoy, creía que mi vida se había parado allí. Y aquí en la Sant Camille, tomé muchas medicinas que me hicieron remontar, y todo lo que oía antes, las voces que oía, -yo escuchaba voces que me hablaban-, nunca más las escuché."

5 Formas de Colaborar
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Los centros que atienden a estas personas no reciben ninguna subvención. Viven de la providencia, de la caridad de otras personas. 

 

Muchos de ellos están desbordados, el número de enfermos que reciben asistencia es superior a su capacidad y por tanto es difícil atenderlos adecuadamente. La Asociación San Camille quiere construir un nuevo centro en Dassa, en el centro del país. El centro, previsto para atender a 200 personas, asistirá a hombres y mujeres a quienes se ofrecerán terapias para el tratamiento de las enfermedades mentales y las toxicomanías. 


"En África los enfermos mentales representan una vergüenza para las familias, una vergüenza para la sociedad, una vergüenza para los poderes públicos, y también debería serlo para toda la humanidad. Cuando encuentro a un hombre bloqueado en un tronco es la imagen de mi propia persona, y es la imagen de la humanidad. Cuando veo a una mujer desnuda en la calle, una mujer prisionera en un tronco, es la imagen de mi propia madre, y es la imagen de todas las mujeres del mundo. Es a todas las mujeres del mundo a quienes representa".

Grégoire Ahongbonon

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