Paraguay
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A pesar del crecimiento sostenido del país los últimos años, un 19% de su población sigue siendo pobre. Esta situación afecta de forma especial a la juventud, que representa el 30% de la población. Un 66% de jóvenes no accede a la educación y más del 40% se encuentra sin empleo o en situación laboral precaria.

CESAL continúa apoyando el proyecto educativo para la inserción de jóvenes en riesgo social que comenzó en 2009. La iniciativa nació en torno a la Casa Virgen de Caacupé, una residencia que alberga a menores infractores que, una vez finalizada su condena judicial o a partir de un régimen de libertad asistida, aceptan voluntariamente una experiencia comunitaria y se insertan en el Programa, por el que han pasado ya más de 110 jóvenes.

En los últimos años se apuesta por ofrecer una propuesta educativa integral que incluye formación laboral como vía para la inclusión en el mercado de trabajo que posibilita romper con el círculo de violencia.

En primera persona

"Conocí este lugar por mis primos que vienen a practicar aquí. Desde ese momento soy un niño muy feliz porque encuentro todo lo que me gusta, aprendo mucho jugando, conocí a varios niños y niñas y soy amigo de todos. He ido de excursión a visitar lugares que eran un sueño para mi. También tengo apoyo y clases de refuerzo de mi cole, que por cierto estoy en el cuarto grado en la escuela Perpetuo Socorro de Cañadita. Lo bueno es que no solamente te enseñan de fútbol, sino también valores como el respeto, el amor o la autoestima. Antes no hacía nada en mi casa, ahora ya le ayudo a mi mamá, porque eso también se nos enseña en la escuela, que tenemos que valorar y cuidar el lugar donde vivimos."

ESTIVEN RIVAS GAUTO alumno de la escuela sociodeportiva Real Itauguá en Itauguá, Paraguay.

(Más testimonios...)

El trabajo en imágenes

Una docena de técnicos deportivos conocen la metodología de Casa Virgen de Caacupé
Real Madrid y CESAL en Paraguay

FUENTE: REAL MADRID

Los formadores internacionales de fútbol de la Fundación Real Madrid han viajado a Itaugua (Paraguay) para impartir una nueva formación destinada a los técnicos de la escuela sociodeportiva que desarrolla la Fundación en colaboración con la ONG Cesal en Paraguay.

El proyecto en Itaugua atiende a más de 120 niños y niñas en riesgo de exclusión desde 2011, en colaboración con la Asociación Casa Virgen de Caacupé. En esta escuela los menores se benefician de la actividad de educación en valores con el fútbol como herramienta, pero también cuentan con servicios sanitarios y nutricionales como parte del proyecto y reciben complementos formativos y socioculturales con el objetivo de ofrecer una atención integral.

Cuatro formaciones en el país
La formación de los técnicos de este proyecto se ha realizado ya en cuatro ocasiones, ampliando en cada caso sus conocimientos sobre la metodología de la Fundación Real Madrid Por una educación REAL: Valores y deporte, y el manual específico de fútbol Entrenando fútbol, enseñando valores. Los entrenadores-educadores pudieron participar también en las jornadas de formación de fútbol internacional en Madrid. Este último curso supone una ampliación en materia de planificación y puesta en práctica de los principios de educación e integración de la entidad.

Educar para la libertad
Jóvenes Casa Virgen Caacupé CESAL Paraguay

Valentín es un joven paraguayo que ingresó en la cárcel cuando aún no había cumplido su mayoría de edad. Perdido, como muchos adolescentes, se entregó a un estado de abandono que le llevó entre rejas. “Llevaba una vida muy a mi estilo, o sea sin orden, sin disciplina, sin límites, pues me acostumbré a ser muy independiente a mi corta edad, tal vez por la falta de mi padre que falleció cuando tenía 11 años”, cuenta Valentín.

Durante su estancia en la cárcel lo que más le sorprendió fue ver a tantos jóvenes que habían perdido el sentido de la vida, que caminaban sin rumbo ni horizonte, sin esperanza. “Nunca experimenté tanta soledad”, afirma el joven. Sin embargo, la prisión le hizo reflexionar poco, valorar un poco más lo que tenía, pero sobre todo le hizo llegar a pensar que vivir entre rejas y guardias, encerrado no es vivir, como tampoco lo es en libertad sin un panorama claro o algo por lo que vale la pena luchar. “Lo que el mundo me ofrecía no era más que una forma de engaño, una mentira que me hacía vivir en la más absoluta distracción”, señala Valentín.

Un buen día le llegó la oportunidad, la Asociación CAVICA, en Itaguà, ciudad cercana a la capital Asunción (Paraguay) le ofreció una alternativa a la cárcel, rehabilitarse junto con otros jóvenes. En la Casa se ha creado un ambiente agradable y familiar, aunque también se impone una disciplina muy necesaria para los jóvenes adquieran todos las habilidades y destrezas, comportamientos y disciplina para una integración real y adulta en la sociedad.

Joven casa Virgen de Caacupé CESAL Paraguay

La figura de Pedro Samaniego, creador de la Asociación es clave para los jóvenes, así como el conjunto de educadores que han decidido dedicar sus vidas a estos chicos. Valetín afirma que “Pedro y los educadores nunca se cansan de repetirnos, cada día es una regla: rezar, trabajar, estudiar, dentro de un orden y belleza únicos, que no hace más que despertar en nosotros nuestros deseos más escondidos”.

La tarea con estos jóvenes es ardua porque se busca es educar su libertad y eso es posible cuando se hace con insistencia, paciencia, ternura y firmeza.

Valentín lo está logrando. En la Casa ha terminado sus estudios secundarios, ha aprendido electricidad, mecánica de motos, a cuidar una huerta, a mantener jardines, a manejar herramientas y a limpiar una casa. Sin embargo, el joven dice que su mayor aprendizaje ha sido “valorar mi persona”.

Visita del Ministro de Justicia a la Asociación CAVICA
Visita Ministro CESAL Paraguay

El pasado 14 de julio, el Ministro de Justicia paraguayo, Ever Luis María Martínez Fernández, visitó la Asociación Casa Virgen de Caacupé (CAVICA), institución con la que CESAL trabaja desde 1997, desarrollando procesos de intervención, formación y atención especialmente dirigidos a jóvenes vulnerables.

El Ministro, acompañado de técnicos del Ministerio, visitó las instalaciones, durante cuyo recorrido se incidió en cómo seguir ayudando a la juventud atendida en el centro en su proceso de reinserción social. CAVICA atiende a jóvenes con problemas psicosociales y en conflicto con la ley.

En la sala de informática, el Ministro pudo constatar la necesidad de implementar programas educativos para que el aula cuente con un mentor que facilite el aprendizaje.

A su paso por el Centro de Dasarrollo Humano Padre Luigi Giussani (CEPALUG), el grupo quedó muy sorprendido con el trabajo que se lleva a cabo, en especial con la  metodología que se utiliza en la Escuela Socio Deportiva Real Itauguá. CEPALUG es un Centro socioeducativo para personas en situación de vulnerabilidad y exclusión social, que enfatiza sus esfuerzos en la infancia, la adolescencia y las mujeres.

Visita Ministro CESAL paraguay jóvenes

La visita concluyó en la Casa donde los jóvenes con medidas judiciales estudian, conviven y aprenden un oficio. Sorprendió especialmente el orden de las habitaciones, la limpieza general, el respeto y atención de los chicos y de las personas que acompañaron por parte de la Asociación.

De la cárcel a la escuela en Paraguay


Más de un centenar de jóvenes, niños y niñas en conflicto con la ley y en situación de riesgo de exclusión socioeconómica tendrán, a partir de ahora, la oportunidad de formarse y educarse para lograr su reinserción social y laboral. Esto será posible gracias al Centro de Desarrollo Comunitario Luigi Giussani en Paraguay, inaugurado esta semana en la comunidad de Itaguá, a 30 km. de Asunción.

 

El complejo está compuesto por la Escuela de Formación en Oficios, la de Educación Básica y Media, un Taller de Carpintería Industrial y la Escuela Sociodeportiva "Real Itaguá". Este centro socio educativo ha sido impulsado por la Asociación paraguaya Virgen de Caacupé a través de dos figuras, el Presidente Raúl Aguilera y su Director General, Pedro Samaniego Abadie, y de Pablo Llano, Director de la ONG española CESAL. La mayor parte de estas instalaciones se han construido gracias al apoyo de entidades españolas como la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo -AECID- (www.aecid.es), Ayuntamiento de Sevilla (www.sevilla.org/cooperacionaldesarrollo), Fundación Mapfre (www.fundacionmapfre.org), Universidad de Sevilla (www.internacional.us.es) y Fundación Realmadrid (www.realmadrid.com/fundació;n).

La historia se remonta 14 años atrás, cuando Pedro Samaniego empezó a visitar a los 200 presos del correccional "Panchito
López"
. Según él, "lo que pretendíamos era aprender lo que era un gesto de solidaridad en la vida. Nosotros estábamos con ellos: charlábamos, cocinábamos, limpiábamos las celdas... De ahí nació algo impensable, un desafío. Los chicos querían estar con nosotros". Y así surgió la iniciativa de dar vida a este espacio, pensado para acoger a menores en situación de riesgo social y, algunos, en conflicto con la ley, por el que hasta hoy ya han pasado más de 120 jóvenes.

A la inauguración del Centro de Desarrollo Comunitario Luigi Giussani asistieron, junto al director general de CESAL y el
director del Complejo, el Embajador de España en Paraguay, Excmo. D. Diego Bermejo Romero de Terreros, la Directora del Gabinete de la Secretaría Nacional de Deportes de Paraguay, Dña. Larissa Schaerer, la Presidenta de Mapfre Paraguay, Dña. Zaida Gabas de Requena, y la Responsable para el Área de América de la Fundación Realmadrid Dña. Silvia Montes-Jovellar Folch.

El complejo comunitario Luigi Giussani consta de:

- Una Escuela de Formación de Oficios que ofrece cursos de formación en mecánica de motos, cajeros, reparación de celulares, carpintería, electricidad, reparación de computadoras.. y por donde pasan cada año 100 jóvenes.

- Una Escuela de Formación Básica y Media, financiada por el Ayuntamiento de Sevilla, donde los jóvenes y adultos que asisten, entre 15 a 20 anualmente, se alfabetizan y adquieren los conocimientos básicos para obtener el graduado. Se usa como instrumento el programa PRODEPA de formación bilingüe.

- La Escuela Sociodeportiva "Real Itauguá" impulsada por CESAL y la Fundación Realmadrid, y financiada por la Fundación MAPFRE, que cuenta con 63 chicos y chicas y es un instrumento para la motivación al estudio y la educación en valores.

- El Taller de Carpintería industrial que se ha constituido como una empresa de carácter social gracias y utilizado como trampolín para el acceso al trabajo de muchos de los jóvenes de la Casa de Menores.

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La Corte Suprema de Justicia de Paraguay apoya la Casa Virgen de Caacupé


El 12 de julio la Corte Suprema de Justicia de Paraguay, a través de su ministro Luis María Benítez Riera, firmó un convenio con el Director de la Asociación Casa Virgen de Caacupé, Pedro Samaniego, obra que apoya CESAL en Itauguá. Este acuerdo pretende apoyar las tareas de reinserción social, laboral y familiar de los adolescentes y jóvenes que están en situación de alto grado de vulnerabilidad en Paraguay.

Benítez Riera indicó que con este convenio la Corte Suprema de Justicia apuesta por la reinserción de todos los jóvenes y para que tomen conciencia del valioso apoyo que les está dando la Casa Virgen de Caacupé. "El apoyo que les da esta casa es muy valioso, tanto en lo personal como para la sociedad paraguaya misma. Cuando cumplan con el proceso ya estarán preparados para afrontar la vida cotidiana. No desaprovechen la oportunidad que se les está brindando".

Durante el acto, Pedro Samaniego, director de la Casa Virgen de Caacupé, manifestó que todas las mejoras que se realizan en el Centro de Formación permiten cumplir con el importante compromiso de que los jóvenes sean preparados para la reinserción social.

La Casa de Menores Virgen de Caacupé fue creada en 1999, con el apoyo de CESAL y la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). La Casa Virgen de Caacupé es una residencia que alberga a menores infractores que, una vez finalizada su condena judicial o a partir de un régimen de libertad asistida, aceptan voluntariamente una experiencia comunitaria y se insertan en el Programa, por el que han pasado ya cientos de muchachos.

Tras la puesta en marcha de la misma, se constituyó la Asociación Casa Virgen de Caacupé, compuesta por las personas que habían colaborado en su impulso. De esta manera, y en contacto continuo con CESAL, se vio que los jóvenes necesitaban una propuesta educativa integral que incluyera formación laboral y les posibilitara una inclusión en el mercado de trabajo para poder afianzar su reinserción social y romper el círculo de violencia en el que se movían.

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`Pedro se interesa verdaderamente por los chicos`

"A pesar de que en España estamos pasando por momentos muy difíciles, estamos convencidos de que apoyar la construcción de una escuela en Paraguay para menores en conflicto con la ley es un bien para todos. Porque el corazón es el mismo para todos, no tiene fronteras". Con estas palabras de Pablo Llano, director de CESAL, se inauguraba de la campaña. En ella intervinieron Pedro Samaniego, director de la Casa de Acogida Virgen de Caacupé, y Feliciano Colina, ex recluso de la casa y actual responsable de la misma junto con Pedro.

Pedro Samaniego empezó la aventura de la casa de acogida en 1.999, a raíz de una amistad que nació entre él y chicos a los que visitaba en una cárcel de menores en la capital de Paraguay, Asunción. Con el tiempo, al verse realmente implicado en la relación con estos chicos, tuvo que escoger entre dejar de verlos y seguir como contable en el ministerio, o dejar hasta su trabajo y acompañar a estos jóvenes que caminaban sin rumbo. Pedro prefirió arriesgar, y su vida entera gira hoy en torno a la casa de acogida Virgen de Caacupé y los menores que, en lugar de cumplir condena en prisión, lo hacen allí.

La casa no tiene rejas ni medidas de seguridad y, sin embargo, son pocos los chavales que han intentado escaparse. "Al ver el resultado en los chicos de la convivencia en la casa, los magistrados-incluso el Presidente de la Corte Suprema- quedan absolutamente convencidos de que es un bien para los menores vivir aquí", explica Pedro.

El programa que deben seguir los jóvenes y adolescentes que viven en la casa tiene una duración de dos años, tiempo en el que completan sus estudios y/o se acuden al centro de formación profesional que se ha construido en el mismo terreno de la casa.

"Pedro se interesa verdaderamente por los chicos", cuenta Feliciano Colina, que conoció al director de la casa hace ya ocho años. Feliciano, tras haber cumplido condena en la casa, se fue a la ciudad, donde estuvo un tiempo trabajando, manteniendo siempre la amistad con Pedro y los muchachos de la casa. "Pero un día me di cuenta de que yo había llegado hasta allí gracias a la casa. Quise volver y aportar algo, así que llamé a Pedro. Y desde hace cuatro años me encargo yo también de la casa junto con él".

Otra novedad que en la presentación de la campaña Manos a la Obra relataron Pedro Samaniego y Feliciano Colina es que, si bien la comunidad de Itaguá, donde está situada la casa, al principio no les acogía, sino que más bien procuró por todos los medios que la casa no se instalara allí, la situación ha cambiado radicalmente con el tiempo. "Limpiábamos las calles, arreglábamos las que estuvieran rotas, las decorábamos cuando eran días de fiesta, plantábamos árboles..." Todo esto era lo que hacían los chicos que cumplían condena en la casa para ser aceptados por la comunidad. "Poco a poco nos han ido conociendo, y ahora a menudo los chicos de la casa juegan con los de la municipalidad. También vienen padres pidiéndonos ayuda con sus hijos", dice Pedro.

A la presentación de la campaña 'Construyendo un bien para todos', cuyos fondos irán destinados a la construcción de una escuela para estos menores y otros jóvenes en riesgo de exclusión social, le siguió un cóctel, que fue servido por voluntarios y por jóvenes que cursan el primer PCPI (Programas de Cualificación Profesional Inicial) de cursos auxiliares de restauración, impulsado por CESAL en colaboración con el Colegio J.H. Newman.

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Paraguay. De la cárcel a la escuela gracias a ti.

Desde CESAL queremos construir una escuela para 75 niños y jóvenes paraguayos en conflicto con la ley o en riesgo de exclusión social. Para muchos de ellos se trata de la oportunidad de comenzar una nueva vida, una oportunidad que necesitan a pesar de corta edad. ¿Quiéres saber qué tiene de especial esta escuela?

 


De la cárcel al hogar

Hace 15 años un grupo de amigos comenzó a visitar a los 200 presos de la cárcel de menores "Panchito López", en Asunción, la capital de Paraguay. Según Pedro Samaniego, actual director de la casa de acogida Virgen de Caacupé, "lo que pretendíamos era aprender lo que era un gesto de gratuidad en la vida." Cuenta su experiencia allí: "Nosotros estábamos con ellos: charlábamos, cocinábamos, limpiábamos las celdas... De ahí nació algo impensable, un desafío. Los chicos querían estar con nosotros". La presencia continua y periódica de este grupo de personas generó una insólita relación de amistad y cercanía con los internos. Y así surgió la casa Virgen de Caacupé como un espacio pensado para acoger y educar a jóvenes menores en situación de riesgo social y, algunos, en conflicto con la ley. Gracias al apoyo de CESAL, y con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), se construyó.

Corría el año 1999. La mayoría de estos jóvenes provenían de entornos muy pobres, de familias numerosas pero desmembradas, siendo la madre la que sostenía la carga familiar. Muchos de estos chicos transitaron por distintos grupos familiares: abuelos, tíos, alguna familia que en algún momento los albergó o alguna institución; y muchos otros se convirtieron en "niños de la calle", con carencias afectivas muy graves.

Podríamos decir que son adolescentes que sobraron. Sobraron del deseo de sus padres: nadie programó tenerlos, no fueron esperados ni anhelados; al nacer sobraron de sus hogares: hogares agobiados por la extrema pobreza, situaciones de alcohol, droga, maltrato y abuso sexual; luego sobraron de las calles debido a la falta de espacios de inclusión que pudieran brindar una respuesta adecuada a su realidad.

La casa de menores Virgen de Caacupé

La casa, ubicada en Itauguá, a 35 Km de la capital, Asunción, está construida en un terreno de 4 hectáreas y media. Tiene capacidad para albergar a 24 jóvenes que, una vez finalizada su condena en el correccional o en un régimen de libertad asistida, aceptan voluntariamente la propuesta y se insertan en el Programa de reinserción social, familiar y laboral implementado en la Casa cuya duración es de 2 años.

Tanto Pedro, el director, como los educadores que participan en las actividades del programa, se constituyen como una propuesta educativa adulta, enseñando a los chicos el gusto, el sentido y las razones de las cosas. Un joven no tiene horizonte o metas por propia iniciativa; es así porque nadie es capaz de educarle y desafiarle, y entonces vence el vacío y el desinterés por las cosas. Así, uno se descubre viejo a los 15 años, sin vigor ni entusiasmo, como les pasa a ellos nada más llegar a la casa.

El primer objetivo en la casa es recuperar la dignidad de estos jóvenes como personas; realmente, como "príncipes". Por eso, la casa se construyó en un lugar bello: para despertar sus deseos y el anhelo de bien que tienen. La segunda finalidad es aprender a usar las cosas por su valor. En la cárcel el ambiente es salvaje y, en cambio, aquí viven en un lugar abierto, sin rejas, y comen en una mesa con cubiertos de metal (algo inimaginable anteriormente). Los otros dos pilares son la educación básica y las actividades laborales.

Durante los siguientes años se propuso un recorrido educativo para estos jóvenes que lograra unir la belleza de la zona donde se ubicaba el centro, el acompañamiento que se proponía por parte de los educadores y el aprendizaje de oficios para que estos jóvenes pudieran optar a un empleo digno. Comenzó entonces el impulso de pequeños talleres de carpintería y herrería que, junto con las actividades de horticultura - se creó un huerto -, apicultura, y cría de animales de granja, fueron para los jóvenes una primera experiencia para adquirir hábitos de trabajo, valorar los recursos naturales y aprender a trabajar en equipo de forma solidaria. Se convertía así la Casa en un lugar en el que el joven encontraba una experiencia de vida en común, donde se promovía el aprendizaje básico de las reglas de convivencia y su desarrollo, facilitando su reinserción social.

 


Del hogar a la escuela

A partir del año 2009, la Asociación Casa Virgen de Caacupé desarrolla con más ambición la propuesta formativa de reinserción socio-laboral. Para ello construye, hasta este año, 2012, el Centro de Formación Luigi Giussani, un lugar de aprendizaje en oficios (electricidad y reparación de coches) que permitirá el acceso de estos jóvenes a oportunidades de formación y escolarización básica. Es cierto que en el entorno del complejo hay otros centros de formación, pero están dirigidos a jóvenes con un nivel de formación educativo medio-alto y no tienen una propuesta acorde a los jóvenes de la Casa Virgen de Caacupé, que, por su parte, busca no sólo la reinserción laboral, sino también la social. A su vez, en este año 2012 CESAL ha obtenido el apoyo de la Fundación Mapfre y de la Fundación Real Madrid para construir y potenciar la Escuela socio-deportiva Real Itaguá.

Estas dos obras permiten que todo este complejo se abra no sólo a la intervención con jóvenes en conflicto con la ley, sino a todos los que de alguna manera deseen acercarse a una propuesta educativa bella aprendiendo un oficio o usando su tiempo libre y aprender del deporte. De esta manera, 90 jóvenes ya se forman en el Centro de Formación Técnico-Profesional y 100 chicos y chicas pertenecen a la escuela Real-Itaguá. Esta es la razón por la que durante este año han comenzado a frecuentar el complejo jóvenes y niños procedentes de las comunidades cercanas, favoreciendo una relación insospechada al inicio. Fomentamos así la apertura, la integración y la inserción social afectiva a los jóvenes en conflicto con la ley, haciéndose este modelo educativo-formativo extensible a otros jóvenes de las zonas aledañas en Itaguá que tienen baja atención escolar y se encuentran en grave riesgo de exclusión social.

De esta preocupación educativa surge la construcción de la Escuela para la Formación Básica y Media de los jóvenes, que se ubicará junto al Centro de Formación Profesional. Servirá para la enseñanza de educación primaria y secundaria de 75 niños y jóvenes que se encuentren en las difíciles situaciones anteriormente descritas. Dirigida concretamente a chicos y chicas de la municipalidad de Itaguá y a los de la Casa de Acogida, la formación se realizará a través del Programa de PRODEPA, que es uno de los cinco programas de alfabetización bilingüe y formación básica de jóvenes y adultos que la cooperación española lleva a cabo en Latinoamérica.

 

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Además, si donas antes del 31 de enero entrarás en el sorteo de un balón del Real Madrid o camiseta del número 14 firmados por el equipo, un regalo de Xabi Alonso para CESAL.
Visita de la Corte Suprema de Paraguay a la Casa Virgen de Caacupé


El 23 de julio, uno de los nueve ministros de la Corte Suprema de Paraguay, D. Luis María Benítez Riera, visitó la Casa de Acogida Virgen de Caacupé junto a otros funcionarios judiciales. El señor Luis María Benítez es un viejo amigo de este Centro de Acogida y en bastantes ocasiones ha brindado su apoyo a Pedro Samaniego, director de la casa, explicando en muchos casos a otros jueces y abogados el trabajo que se hace en este lugar, donde se ofrecen medidas alternativas a la privación de libertad de los jóvenes.

La Casa, apoyada por CESAL desde su origen, es un lugar de acogida y sin rejas donde la base de su funcionamiento se encuentra en una relación educativa entre los jóvenes y los adultos en la que la medida no es pedir cuentas, sino el amor y la concepción del valor infinito que tiene cada joven por el mero hecho de existir. Así Pedro Samaniego, su director, y el equipo de personas que lo acompañan, se vuelven compañeros de camino de los jóvenes que en vez de cumplir la pena en una cárcel, lo hacen allí. Cerca de la casa se ha construido, gracias a CESAL, el Centro de Desarrollo Humano Luigi Giussani compuesto por un Centro de Formación de Oficios, una Escuela Básica y Media para jóvenes y adultos, que no pudieron finalizar los estudios a su debido tiempo y la Escuela Socio Deportiva Real Itaguá. Las dos primeras se enmarcan dentro de un proyecto, que ha entrado en la última fase de ejecución, financiado con fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), y el segundo se puso en marcha gracias a la colaboración entre la Fundación MAPFRE, la Fundación Real Madrid y CESAL.

La visita del ministro de la Corte Suprema se enmarca dentro de la Campaña Educando en Justicia que está impulsando para explicar a los jóvenes sobre las funciones que cumple el Poder Judicial paraguayo, así como los derechos y obligaciones de los ciudadanos. De esta manera cerca de 80 internos de la Casa Virgen de Caacupé y los jóvenes que frecuentan las actividades del Centro de Desarrollo Humano Luigi Giussani acudieron a una serie de conferencias. Pedro Samaniego agradeció enormemente la visita y valoró la presencia de las autoridades destacando que a través de este tipo de campañas se puede llegar de una manera más humana y cercana a los internos del centro.


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Paraguay: La casa para jóvenes abre sus puertas

Las Casa de Menores Virgen de Caacupé, que acoge a chicos en conflicto con la ley, se vistió de largo para recibir la visita de algunos representantes de la  Fundación Real Madrid y de Fundación MAPFRE. Juntas, estas instituciones están valorando la posibilidad de crear una Escuela Sociodeportiva vinculada a la Casa, que pueda ser punto de referencia para los jóvenes de la zona. Pedro Samaniego, el director de la Casa, nos cuenta la visita que recibieron los días 19 y 20 de noviembre.

"Vino a conocer la Casa Magacha Juste, que ya nos acompañó el viernes en una visita al Ministro de Deportes, y con quien quedamos muy contentos. Le hablamos de la Escuela Sociodeportiva y ella mostró su apoyo, nos deseo muchos éxitos y se comprometió a visitar la Casa.

En esa visita, Magacha insistió el valor educativo de la experiencia que viven los muchachos en la Casa Virgen de Caacupé y que se ofreció para apoyar, conjuntamente con Fundación MAPFRE, si estos aceptaran la propuesta, la labor educativa de los centros para jóvenes a través del deporte. Luego almorzamos con ella con algunos miembros de la Asociación Casa Virgen de Caacupé y un chico de la Casa, donde se sintió muy a gusto.

Al día siguiente tuvimos un encuentro con Luis Salinas, el Alcalde de la ciudad de Itagua, en el que tuvimos la ocasión de conocer a Antonio García, Subdirector del Instituto de Accion Social de la Fundación MAPFRE, que iba acompañado de Carmiña Cilia, Responsable de la Fundación MAPFRE en Paraguay. El Alcalde alentó el trabajo que estamos haciendo con los jóvenes en la Casa, y se alegró al ver la posibilidad de que la obra se extienda a los jóvenes de la comunidad. Dijo que con el deporte acompañado y educado, nuestro centro se convertiría en el corazón de muchos jóvenes que no tienen cómo usar su tiempo ya que, a través de estas iniciativas, se puede fomentar muchos valores.          

Luego la esperada visita a la Casa comenzó con el entusiasmo de los muchachos que los acogieron a los invitados. La acogida empezó una semana antes, pues la pasamos cortando y limpiando casi todo el bosque; fue lindo el compartir y el dialogar con ellos, enseñarles la casa, y terminar con una rica merienda. Como broche final les hicimos un regalo con el ñanduti, tejido típico de Itaugua.

Magacha, Antonio y Carmiña quedaron impresionados de la realidad de la Casa, y se comprometieron a buscar en sus respectivas fundaciones la manera de ayudarnos."

1 EN PRIMERA PERSONA
 En Primera Persona
foto arnaldo

"Al escuchar sobre el taller de piscicultura me llamó la atención. Cuando más aprendía la técnica de la cría, me iba entusiasmando más, hasta que pude lograr terminar el taller con muy buenos conocimientos y con muchas ganas de hacer mi propio criadero. De hecho, en uno de esos en donde hay tilapias, me llemaron para trabajar con ellos y desde enero de 2018 estoy poniendo en práctica lo que aprendí, ganando un poco de dinero y así poder ayudarle a mi mamá, ya que ella es madre soltera y como hijo mayor que soy, estoy feliz de poder aportar algo para el sustento de la casa." Arnaldo Martínez Martínez, de 23 años, es un participante del Curos de Piscicultura. 

foto estivenn

"Conocí este lugar por mis primos que vienen a practicar aquí. Desde ese momento soy un niño muy feliz porque encuentro todo lo que me gusta, aprendo mucho jugando, conocí a varios niños y niñas y soy amigo de todos. He ido de excursión a visitar lugares que eran un sueño para mi. También tengo apoyo y clases de refuerzo de mi cole, que por cierto estoy en el cuarto grado en la escuela Perpetuo Socorro de Cañadita. Lo bueno es que no solamente te enseñan de fútbol, sino también valores como el respeto, el amor o la autoestima. Antes no hacía nada en mi casa, ahora ya le ayudo a mi mamá, porque eso también se nos enseña en la escuela, que tenemos que valorar y cuidar el lugar donde vivimos." Estiven Rivas Gauto, es un alumno de la escuela sociodeportiva Real Itauguá en Itauguá, Paraguay.

foto luis dure

"Me llamó la atención el curso de piscicultura porque a mí y a toda mi familia nos gusta comer pescados. Estoy muy contento de haber participado, gracias a ello aprendí desde la preparación del estanque, el abonado, encalado, oxigenaciones del estanque, el cargado de alevines, alimentación y evaluación mensual de los mismos, hasta la producción final. Este curso no es muy común porque es muy caro en los institutos privados. Aprendí mucho y fue muy divertido, ahora estamos pensando con mi papá a preparar nuestro propio estanque en casa, para nuestro consumo familiar, y de acuerdo al resultado, seguir aumentando la producción para su posterior comercialización y de así generar un ingreso económico para mejorar nuestra calidad de vida." Luis Dure, de 19 años, es un participante del Curso de Piscicultura.

foto diego miguel

"Vengo a practicar uno de los deportes que más me gusta: el fútbol. También vengo a la institución porque aquí me ayudan a reforzar mis materias de la escuela, como matemáticas, comunicación, geografía y ciencias. Siempre vamos a la biblioteca del CEPALUG, a pedir ayuda a la profe Miguela que nos ayuda en todo lo que necesitamos para realizar nuestros trabajos prácticos y de investigación. Salimos también de excursión, visitamos varios lugares que nunca imaginé visitar. Le doy gracias a Dios por formar parte de esta gran familia." Diego Miguel Medina Cabañas, de 14 años, participa en la Escuela Sociodeportiva. 

“Antes de venir a la escuela sociodeportiva ayudaba a mi mamá a hacer la casa y hacía mi tarea de la escuela. A mi familia le gusta que venga a jugar a fútbol y me apoya, pero mis vecinos hablan un poco mal porque soy una niña que juega al fútbol. Venir a esta escuela me ayuda bastante con mis tareas del colegio. Las otras actividades que tenemos fuera de la cancha también son muy lindas e interesantes ya que salimos a conocer muchos lugares”. María Elisabeth López Martínez, 7 años. Alumna de la escuela sociodeportiva Real Itauguá, Itauguá, Paraguay.

Pedro, responsable de la Casa Virgen de Caacupé de Itaguá: "La única razón de crear Virgen de Caacupé es el amor al destino de todos estos chicos, la pasión que uno siente por la vida de todos ellos. No importa el error o el delito que hayan cometido, todos somos frágiles. Lo que importa es la dignidad que tenemos, ésta es nuestra grandeza".

"Ahora que pasaron dos años de aquel inicio, y sin que yo me percatara de lo que pasaba en mí (lo único que hacía era seguir la regla con mucha atención), me descubro que estoy creciendo, soy el mismo pero veo crecer en mí una esperanza que me empuja a buscar cada vez más a estos amigos, me apego más fuerte y aunque veo en mí fuertes deseos de volver a lo de antes o vivir a mi antojo ya no quiero retroceder". Jorge Osmar 

“Soy José Augusto y tengo 17 años. Estoy interno en la Casa Virgen de Caacupé desde hace 2 años y medio. Me condenaron a la pena máxima de 8 años por un error muy grave que cometí cuando aún tenía 14 años. Mi vida, la verdad, no ha sido fácil. Al poco de entrar en la cárcel de menores mi padre murió de cáncer, y mi madre tuvo que enfrentarse a la vida sola y con 3 hijos.

Un día comenzaron a visitarnos algunas personas extrañas en el pabellón en el que estábamos 40 presos, la mayoría de mi edad. Siempre que se nos acercaba gente intentábamos sacar lo máximo posible de ellos: algo para comer, ropa… Pero sin yo esperarlo, uno de ellos
me preguntó por mi nombre y mi historia. Nadie se suele interesar por los delincuentes. Yo, sinceramente, no entiendo mucho esto que sucedió, pero Pedro siempre me habla de este paso, de este encuentro, de una hora precisa, de caras que reconocía como amigas, de todo eso que viví y vi aquella vez. Y al poco entré en la Casa de Acogida.


Un lugar muy lindo, hecho para mí. Con orden, armonía, paz… Todo me recuerda a mi mamá y a mi papá, por quienes hago todo el esfuerzo por portarme bien, aunque ya pienso que lo hago por y para mí. Lo que más me sorprende es que no hay guardias, ni barrotes, sólo nuestra libertad y nuestras ganas por salir adelante. Y ahora estoy formándome: ya soy operador de ordenadores, electricista doméstico y estoy aprendiendo carpintería. He descubierto lo que más me gusta: en honor a San José, seré carpintero, como él; nunca seré santo,
pero haré un camino.”

“Me llamo Feliciano Colina. Cuando tenía 15 años abandoné la casa donde vivía, en el campo, junto con mi padre y una madrastra que me pegaba. Mi madre nos abandonó cuando yo era muy pequeño. Me escapé a la ciudad con un amigo, adulto, que me propuso trabajar haciendo transporte de cargas. Me gustaba manejar los camiones y viajar por un largo tiempo, recorriendo casi todo el país. Fui a parar a una región muy árida: era el Gran Chaco paraguayo. Allí me involucré en un robo, fui preso y paré en el Correccional de Menores. Al poco conocí a Pedro, un extraño personaje que aparecía todos los domingos cada 15 días.

Me hice amigo de él y, si no venía, sentía una gran tristeza. Un día me dijo que tenía una casa grande en un pueblo cerca de la capital, y me propuso ir a vivir ahí, donde había otros chicos que habían cometido fechorías igual que yo. Acepté. A mí nunca me gustó la escuela; iba casi forzado, pero ya en la casa tuve que aceptarlo sin discusión, pues veía que era una de las reglas a cumplir si quería estar. No opuse resistencia, me dejé llevar por esta nueva onda que me tiraba hacia adelante, me sacaba del aburrimiento y me despertaba un interés que yo nunca tuve.

Conocí nuevas gentes, empecé a seguir un ritmo de vida totalmente nuevo que, al final, me gustaba. Teníamos reglas, horarios, escuela, trabajos, diversiones, paseos. Un orden que me parecía muy agradable y tratándome con cariño, sin importar el mal que hubiera hecho.
Con mucho esfuerzo terminé mi escolar básica. Como soy de campo, me involucré con todo en la granja que funciona en la Casa: cuidaba las vacas, las gallinas, construimos casitas para los mismos, y manejaba el tractor para las faenas de la huerta. Era un gusto trabajar así, con horario, con respeto, en amistad. Me hice chófer de la casa, en muchas cosas el director ya me daba la confianza y hacía las gestiones y las compras para la misma. Esto me hacía sentir muy seguro. 

Yo estuve condenado 2 años. Ahora, con mi libertad judicial, yo ya no quiero irme de aquí. Esta es mi casa. He decidido quedarme a trabajar con Pedro, no ya como un interno, sino como uno más del equipo que lleva adelante esta obra que ya ha ayudado a tantos jóvenes en el momento más critico de sus vidas, la adolescencia, y en la peor condición de estar privados de la libertad. “He decidido formar mi propia casa. Tengo a mi lado a la nueva compañera de esta aventura fascinante de la vida: se llama Ada. Junto a ella quiero convertirme en padre y amar de la misma forma como fui amado yo por Pedro y mis excompañeros de la casa, y así, seguir construyendo un nuevo mundo a partir de esta certeza que encontré".

4 Proyectos en curso
 Proyectos en curso

Nº de proyectos: 1

Escuela Socio Deportiva Real Itaguá

Lugar: Departamiento de Asunción
Beneficiarios: 130 personas
Socio/s local/es: Pa. Cavica
Cofinanciador/es: Fundación Real Madrid
Presupuesto Total: 33.541 €

5 Rotación cabecera
6 Entidades colaboradoras
 Fundación Real Madrid
http://www.realmadrid.com/sobre-el-real-madrid/fundacion
 Fundación Mapfre
http://www.fundacionmapfre.org/fundacion/es_es/accion-social
7 Transparencia
8 Cesal es miembro
9 Colabora
 Información formulario
 9.1 Destacados
10 Escríbenos
 dirección

CESAL PARAGUAY
(Oficina compartida con la Asociación
CAVICA)
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Itagua
Tel. +595 981 856 740
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