Newsletter
 
Búsqueda en los contenidos de la web

Búsqueda avanzada

Zona Privada
Acceso al área privada de la web

ONG CESAL
Llámanos!900 242 902Escríbenos
Estás viendo...

Educar para la libertad

Jóvenes Casa Virgen Caacupé CESAL Paraguay

Valentín es un joven paraguayo que ingresó en la cárcel cuando aún no había cumplido su mayoría de edad. Perdido, como muchos adolescentes, se entregó a un estado de abandono que le llevó entre rejas. “Llevaba una vida muy a mi estilo, o sea sin orden, sin disciplina, sin límites, pues me acostumbré a ser muy independiente a mi corta edad, tal vez por la falta de mi padre que falleció cuando tenía 11 años”, cuenta Valentín.

Durante su estancia en la cárcel lo que más le sorprendió fue ver a tantos jóvenes que habían perdido el sentido de la vida, que caminaban sin rumbo ni horizonte, sin esperanza. “Nunca experimenté tanta soledad”, afirma el joven. Sin embargo, la prisión le hizo reflexionar poco, valorar un poco más lo que tenía, pero sobre todo le hizo llegar a pensar que vivir entre rejas y guardias, encerrado no es vivir, como tampoco lo es en libertad sin un panorama claro o algo por lo que vale la pena luchar. “Lo que el mundo me ofrecía no era más que una forma de engaño, una mentira que me hacía vivir en la más absoluta distracción”, señala Valentín.

Un buen día le llegó la oportunidad, la Asociación CAVICA, en Itaguà, ciudad cercana a la capital Asunción (Paraguay) le ofreció una alternativa a la cárcel, rehabilitarse junto con otros jóvenes. En la Casa se ha creado un ambiente agradable y familiar, aunque también se impone una disciplina muy necesaria para los jóvenes adquieran todos las habilidades y destrezas, comportamientos y disciplina para una integración real y adulta en la sociedad.

Joven casa Virgen de Caacupé CESAL Paraguay

La figura de Pedro Samaniego, creador de la Asociación es clave para los jóvenes, así como el conjunto de educadores que han decidido dedicar sus vidas a estos chicos. Valetín afirma que “Pedro y los educadores nunca se cansan de repetirnos, cada día es una regla: rezar, trabajar, estudiar, dentro de un orden y belleza únicos, que no hace más que despertar en nosotros nuestros deseos más escondidos”.

La tarea con estos jóvenes es ardua porque se busca es educar su libertad y eso es posible cuando se hace con insistencia, paciencia, ternura y firmeza.

Valentín lo está logrando. En la Casa ha terminado sus estudios secundarios, ha aprendido electricidad, mecánica de motos, a cuidar una huerta, a mantener jardines, a manejar herramientas y a limpiar una casa. Sin embargo, el joven dice que su mayor aprendizaje ha sido “valorar mi persona”.

<< volver