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Haití

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Una valenciana voluntaria en Fonds Verretes, Haití

 
Josefa Bataller Bixquert, Josepa para los amigos, de 61 años, es una profesora valenciana de Almussafes en España, que durante un mes ha estado de voluntaria en Fonds Verretes, Haití, haciendo actividades lúdicas y educativas con niños en la Escuela Nacional de la zona. Una vez en España nos cuenta como le fue en su primera experiencia como voluntaria. 
Josepa, ¿Cuál era el motivo para hacer este voluntariado en Haití?
Tengo la suerte de poder comer cada día, de disponer de agua y de las comodidades propias de un país “desarrollado”, de haber estudiado. Creo que si he recibido mucho, y sigo recibiendo, debo disponerme al menos para el servicio a otras personas que lo necesiten. Personalmente, el trabajo en este voluntariado me ha aportado mucho porque he podido vivir directamente la situación de precariedad en la que se desenvuelven muchísimas personas y como aun así se muestran cariñosos y dignos en sus relaciones.
¿Te imaginabas un país diferente al que te has encontrado?  
Sabía que iba a encontrarme con situaciones duras, pero aun así, no pude evitar el impacto emocional que algunas escenas me produjeron como la de las mujeres acarreando agua del rio sobre sus cabezas, realizando un camino de varias horas para ir y otras tantas para volver, las que viven solas con sus hijos en situaciones muy precarias.
¿Cuáles han sido las actividades que has desarrollado? Yo he sido profesora de primaria y por eso las actividades que he propuesto las he desarrollado con niños de entre 3 y 12 años en una escuela de Fonds Verrettes. Estas actividades las hice con otro voluntario, Marcelo Paiva que se ha quedado allí durante más tiempo. Lo que hicimos fue adaptar las actividades que llevábamos preparadas desde España a los niños una vez que ya teníamos conocimiento de su entorno y realidad. Pronto vimos que les gustaba mucho trabajar con ritmos y la música. Eso nos llevó a empezar la clase de cada día con ritmos que los conseguíamos aprovechando cualquier objeto: las propias mesas, palmadas, etc. También buscamos información sobre canciones infantiles y un profesor de la localidad nos facilitó una llamada TI COLOBRI. Otras tres canciones fueron adaptadas al creole con la ayuda de Egido Sanz, coordinadora de proyecto para CESAL en Fonds Verretes: Como planta Vd. las flores, A mi burro enfermo y la canción de los elefantes. Otras actividades de comienzo de las clases fueron los masajes en la espalda y cabeza que los niños realizaban por parejas mientras nosotros íbamos indicándoles los diferentes pasos. A continuación solíamos realizar una manualidad o dibujo: aviones de papel, ensartado de collares o pulseras, barquitos. Por último, salíamos al patio a realizar diferentes juegos: futbol, saltar a la comba, juego del pañuelo.También realizamos un teatro con marionetas: Los 3 cerditos y el lobo, que también lo tradujimos al creole.

Sabemos que esta ha sido su primera experiencia fuera de su país y haciendo este tipo de actividades. ¿Podrías contarnos una anécdota? Para mí las mejores experiencias se refieren a las buenas relaciones que he tenido y, en ese sentido los saludos y abrazos afectuosos que cada día nos dirigía la gente cuando íbamos o veníamos de nuestro trabajo. El abrazo emocionado de una niña cuando nos despedimos el último día de clase, la amistad y buen compañerismo que siempre hubo entre Egido, Marcelo y yo, un vínculo que durará toda la vida, la buena gente que he conocido.

¿Con que idea se va del país, y que piensa del trabajo de CESAL en Haití? 
Creo que Haití es un gran país y que los haitianos en general son gente pacífica, amable y afectuosa, pero que necesitan de mucha ayuda para poder vivir de forma digna con la comida, agua, educación y servicios sanitarios que todo ciudadano, sea de donde fuera, debería tener asegurados por el simple hecho de haber nacido persona. En ese sentido, es de admirar el trabajo que CESAL está realizando para conseguir los anteriores objetivos y sobre todo, para que poco a poco, sean los propios haitianos quienes gestionen sus propias iniciativas, de forma libre y solidaria.
En CESAL sentimos una gran satisfacción al impulsar este tipo de encuentros entre voluntarios, profesionales y comunidad. Sabemos que el voluntariado es una forma poderosa de involucrar a ciudadanos y ciudadanas para hacer frente a los desafíos en materia de desarrollo. Por ello, agradecemos la contribución en tiempo, conocimientos y experiencia de Josefa y demás voluntarios que han participado valiosamente en las zonas donde día a día hacemos intervenciones para mejorar las condiciones de vida de poblaciones vulnerables.
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