Newsletter

 Buscar
Búsqueda en los contenidos de la web

Búsqueda avanzada

Zona Privada
Acceso al área privada de la web

ONG CESAL
Llámanos!900 242 902Escríbenos
ONG CESAL Benín

Figura de Grégoire

Estás viendo...
Fotografía de Grégoire

Gregoire Ahongbonon

“Si caes mentalmente enfermo en Africa, has perdido todos tus derechos, nadie te considera una persona, todo el mundo es libre de tratarte como quiera”

Gregoire Ahongbonon nació en 1953 en el seno de una familia campesina de Benín. En 1971 emigró a Bouaké (Costa de Marfil), donde consiguió trabajo como reparador de neumáticos. En los años siguientes prosperó económicamente y gozó de una situación ventajosa que le condujo a una tener una vida acomodada, hasta que tuvo varias crisis tanto económicas como existenciales, y le llevó a hasta casi el suicidio.

Por una serie de diferentes encuentros y reconversión personal, a finales de la década de los setenta, Grégoire empezó a mirar con una atención especial a su alrededor y viendo tanta necesidad, quiso implicarse en ella con el deseo de poder ayudar y acompañar a tantas personas que se encontraban abandonadas.

“Cuando encuentro a una mujer desnuda en la calle, una mujer prisionera en un tronco es la imagen de mi propia madre y es la imagen de todas las mujeres del mundo a quienes representa”

Se dio cuenta de la necesidad de ir a los hospitales a visitar a los enfermos. Allí en el hospital descubrieron salas en las que los enfermos que ya no tenían dinero para pagar medicinas, incapaces de moverse y de volver a sus casas, eran aislados, prácticamente abandonados en espera de su muerte.

“En Benin, de donde soy yo, solamente hay un hospital en todo el país. Si no tienes dinero, no hay tratamiento”

La mayoría eran enfermos abandonados también por sus familias. Se encontraron con casos verdaderamente horribles, como el de un joven que, falsamente acusado de robo, había sido atado a un árbol, apedreado hasta cubrirse de heridas y posteriormente rociado con ácido. Dice Grégoire que ante esta realidad no podía permanecer pasivo.

“En Africa los enfermos mentales representan una vergüenza para las familias, una vergüenza para la sociedad, una vergüenza para los poderes públicos, también debería serlo para toda la humanidad”

Empezaron a ofrecer a los enfermos su amistad, a lavarles y a conseguirles comida y medicamentos. Este grupo de “visitadores de enfermos” –así es como les conocían los vecinos de Bouaké– nacido en 1983 fue el germen de la Association Saint Camille de Lellis, que desde 1988 actuaría con ese nombre.

En ese mismo año, 1988, Grégoire amplía su horizonte de actuación. “Nos falta todavía la cárcel”, dijo Grégoire a sus amigos de la Saint Camille. Fue entonces cuando empezaron a visitar la Prisión Civil de Bouaké, en la que cientos y cientos de personas se hacinaban entre los barrotes en condiciones igualmente inhumanas.

“Es la ignorancia, la ignorancia humana, en Africa los enfermos mentales están considerados como basura, como demonios, como brujos”

Será en el año 1990 cuando Grégoire se dio cuenta de que los últimos de los últimos, los olvidados de los olvidados, (como los acabará llamando él) son los enfermos mentales.

Así es como empezó la historia de Grégoire y la Saint Camille con los enfermos mentales.

«Un día en 1990 iba por la calle y vi a un enfermo mental desnudo que revolvía entre la basura para buscar algo de comer. Estaba acostumbrado a ver esta escena, pero ese día me paré y empecé a observar. Es un día que no olvidaré jamás. Descubrí que eran personas que buscaban amor, como todos nosotros»

Entonces Grégoire empezó a pasearse todas las tardes por la ciudad en su furgoneta con algo de agua y de comida –que preparaba previamente con su mujer Leontine– para ofrecérsela a los enfermos mentales de la ciudad.

Un día Grégoire se dijo: « ¿De qué sirve dar de comer a estos enfermos por las calles si después vuelvo a casa a dormir tranquilamente en mi lecho?».

Y entonces vio que era necesario hacer algo más: había que intentar ofrecer un tratamiento a estos enfermos.

Fotografía de Grégoire
Fotografía de Grégoire

“Cuando encuentro a un hombre bloqueado en un tronco, es la imagen de mi propia persona y es la imagen de la propia humanidad”

Tras utilizar en un primer momento la capilla del Centre Hospitalier Universitaire de Bouaké como lugar al que empezó a llevar a las personas con enfermedad mental, consiguió en 1994 que el Ministro de Sanidad concediera un terreno a la Saint Camille para la construcción del que sería el primer centro de atención a personas con enfermedad mental.

"Los enfermos mentales necesitan medicamentos, pero necesitan algo más que medicamentos. Necesitan ser tenidos en cuenta, necesitan ser amados, necesitan que se confíe en ellos".

Gracias a la colaboración Internacional y más escasamente a la local, (o a la Providencia, como repite una y otra vez Grégoire), consiguió reunir el dinero suficiente, y en siete meses se inauguró la primera casa de la Saint Camille, que rápidamente se llenó de personas con enfermedad mental.

A día de hoy, lleva treinta años rescatando a los enfermos mentales del infierno, pero aún quedan miles de enfermos esperando a que alguien vaya a buscarlos.