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Imagen del trabajo de CESAL con población vulnerable

Acción Social

Una juventud que rompe la cuarta pared

Educación ONG CESAL MADRID

En el teatro, se dice que “se rompe la cuarta pared” cuando los actores de la obra se dirigen directamente al público, sabiéndose los protagonistas de la obra que interpretan, yendo más allá del decorado establecido.

La pandemia del coronavirus y el confinamiento para frenarla han llevado a los niños, niñas y jóvenes que la ONG CESAL atiende a quedarse en sus casas, en la mayoría de casos, compartidas con otras familias, con un espacio reducido a los sitios comunes y sin habitación propia en muchos casos. Por esto, les hemos planteado “romper la cuarta pared” para seguir con sus actividades, sus estudios, sus amistades a pesar de la situación, desde casa.

Su casa, lo que en la cotidianidad era un espacio de descanso en el que se pasaban pocas horas debido al colegio, deporte, extraescolares, apoyo escolar en el CEPI de Tetuán y otras actividades, durante las últimas semanas y las que resten de esta situación, es todo el escenario del que disponen, salvo esta “ruptura” con la cuarta pared que nos permiten internet y las aplicaciones de videollamada.

Así, María Poudereux, psicóloga de la ONG CESAL en Madrid, habla diariamente con las familias para atender sus necesidades, ayudar a gestionar la situación, entender y tratar de solucionar sus carencias materiales y tener un diálogo y acompañamiento.

Es, a través de estas conversaciones, desde donde se detectó que muchas familias sufrían desabastecimiento y por lo  que pusimos en marcha la iniciativa ‘Ayudas con rostro’ dentro de la campaña de emergencia ¡STOPCORONAVIRUS! que la ONG ha iniciado para ayudar nacional e internacionalmente y que en Madrid ya da apoyo a más de 200 familias y otras más de 200 esperan nuestro apoyo a traves del reparto de comida y productos de primera necesidad.

INFANCIA Y FAMILIA                                        

Decenas de niños y niñas acuden cotidianamente al Centro de Participación e Integración de Inmigrantes (CEPI) de Tetuán a recibir apoyo escolar, realizar manualidades, juegos y otras actividades, estas actividades se han descubierto -junto a las convivencias, deporte y excursiones- clave para el acompañamiento de la infancia.

Ahora, debido al COVID-19, con el CEPI de Tetuán cerrado, el equipo de CESAL sigue con sus actividades, adaptándolas telemáticamente. Por un lado, se tienen llamadas y videollamadas periódicamente con los padres, madres y tutores. “Vernos, mantener el grupo unido y seguir trabajando nos está permitiendo conocernos aún más e incluso estamos dentro de sus casas, pero ellos también entran a las casas de los educadores”. Señala Marina de Frutos, educadora de la ONG CESAL.

A través del WhatsApp y mediante grupos de Skype, padres, madres y menores reciben actividades para realizar en casa y ayuda con los deberes. Además, para incentivarles, se les proponen actividades lúdicas accesibles, con materiales que puedan tener en casa, cada dos días.

Al final de cada semana, el equipo elabora un recopilatorio de estas fotos y vídeos para que los niños y familias puedan ver lo que realizan sus amigos y tener un espacio de encuentro. Sobre esto, Marina de Frutos resalta que “es emocionante para todos ver las actividades y momentos familiares compartidos con el grupo a lo largo de la semana. Así, se producen reencuentros entre familias que trasladan los momentos que vivían juntos en el CEPI a sus casas, se emocionan con cada mensaje de ánimo mandado por las educadoras. Cada uno estamos en nuestras casas, pero estamos juntos; somos un equipo”.

Simultáneamente a la actividad en Madrid, la ONG CESAL promueve actividades similares en Valladolid junto al Colegio Nuestra Señora del Carmen.

Educación ONG CESAL MADRID

ADOLESCENCIA Y JUVENTUD

También decenas de jóvenes acuden a apoyo escolar y actividades sociodeportivas con CESAL en el CEPI y el IES La Almudena. Ahora, en estas edades, surge la tentación de cambiar el instituto y el deporte por la consola y las series sin un control establecido.

Por esto, el equipo de educación, además de también tener un contacto constante con sus padres y madres, plantea diferentes dinámicas y espacios a los que los jóvenes han accedido y acceden mayoritariamente. A través de Google Classroom, el alumnado plantea sus dudas con el temario y las tareas que necesiten; mediante Skype, durante una hora y media diaria de lunes a viernes, se ofrecen clases online para resolución de preguntas y reservar un tiempo para hablar de cómo se encuentran y qué tal están.

A su vez, el equipo envía propuestas a los jóvenes y familias de películas, textos y libros para que durante este confinamiento puedan reflexionar y tener temas de diálogo. Esto, junto a propuestas deportivas para practicar en casa con series fáciles y accesibles sin necesidad de material deportivo, para luchar contra el sedentarismo.

Marina García, responsable de educación, destaca que “aprender a comunicarnos a través de múltiples canales como Whatsapp está siendo esencial para luchar contra la soledad de cada uno y seguir aprendiendo juntos a pesar de la distancia”.

En este punto, Clara Gerez, educadora de secundaria, añade que “a medida que han pasado los días y las clases online, la extrañeza que había en un primer momento por la distancia se va acortando, en el sentido de que todos entendemos que es la nueva forma en la que nos relacionamos en estos momentos tan complicados”.

También resalta que le ha ayudado mucho “a comprender que este periodo de encierro no es un paréntesis en nuestras vidas y que ahora los chicos nos necesitan más que nunca, al igual que nosotros les necesitamos más que nunca porque, al final, la relación que les hemos propuesto desde el primer minuto es esta: acompañarnos y aprender juntos a vivir la vida y a entender lo que nos pasa sin dejar nada fuera y, una relación que se da así, no entiende de paréntesis, ni de coronavirus, ni de cuarentenas”.

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