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Paraguay. De la cárcel a la escuela gracias a ti.

Desde CESAL queremos construir una escuela para 75 niños y jóvenes paraguayos en conflicto con la ley o en riesgo de exclusión social. Para muchos de ellos se trata de la oportunidad de comenzar una nueva vida, una oportunidad que necesitan a pesar de corta edad. ¿Quiéres saber qué tiene de especial esta escuela?

 


De la cárcel al hogar

Hace 15 años un grupo de amigos comenzó a visitar a los 200 presos de la cárcel de menores "Panchito López", en Asunción, la capital de Paraguay. Según Pedro Samaniego, actual director de la casa de acogida Virgen de Caacupé, "lo que pretendíamos era aprender lo que era un gesto de gratuidad en la vida." Cuenta su experiencia allí: "Nosotros estábamos con ellos: charlábamos, cocinábamos, limpiábamos las celdas... De ahí nació algo impensable, un desafío. Los chicos querían estar con nosotros". La presencia continua y periódica de este grupo de personas generó una insólita relación de amistad y cercanía con los internos. Y así surgió la casa Virgen de Caacupé como un espacio pensado para acoger y educar a jóvenes menores en situación de riesgo social y, algunos, en conflicto con la ley. Gracias al apoyo de CESAL, y con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), se construyó.

Corría el año 1999. La mayoría de estos jóvenes provenían de entornos muy pobres, de familias numerosas pero desmembradas, siendo la madre la que sostenía la carga familiar. Muchos de estos chicos transitaron por distintos grupos familiares: abuelos, tíos, alguna familia que en algún momento los albergó o alguna institución; y muchos otros se convirtieron en "niños de la calle", con carencias afectivas muy graves.

Podríamos decir que son adolescentes que sobraron. Sobraron del deseo de sus padres: nadie programó tenerlos, no fueron esperados ni anhelados; al nacer sobraron de sus hogares: hogares agobiados por la extrema pobreza, situaciones de alcohol, droga, maltrato y abuso sexual; luego sobraron de las calles debido a la falta de espacios de inclusión que pudieran brindar una respuesta adecuada a su realidad.

La casa de menores Virgen de Caacupé

La casa, ubicada en Itauguá, a 35 Km de la capital, Asunción, está construida en un terreno de 4 hectáreas y media. Tiene capacidad para albergar a 24 jóvenes que, una vez finalizada su condena en el correccional o en un régimen de libertad asistida, aceptan voluntariamente la propuesta y se insertan en el Programa de reinserción social, familiar y laboral implementado en la Casa cuya duración es de 2 años.

Tanto Pedro, el director, como los educadores que participan en las actividades del programa, se constituyen como una propuesta educativa adulta, enseñando a los chicos el gusto, el sentido y las razones de las cosas. Un joven no tiene horizonte o metas por propia iniciativa; es así porque nadie es capaz de educarle y desafiarle, y entonces vence el vacío y el desinterés por las cosas. Así, uno se descubre viejo a los 15 años, sin vigor ni entusiasmo, como les pasa a ellos nada más llegar a la casa.

El primer objetivo en la casa es recuperar la dignidad de estos jóvenes como personas; realmente, como "príncipes". Por eso, la casa se construyó en un lugar bello: para despertar sus deseos y el anhelo de bien que tienen. La segunda finalidad es aprender a usar las cosas por su valor. En la cárcel el ambiente es salvaje y, en cambio, aquí viven en un lugar abierto, sin rejas, y comen en una mesa con cubiertos de metal (algo inimaginable anteriormente). Los otros dos pilares son la educación básica y las actividades laborales.

Durante los siguientes años se propuso un recorrido educativo para estos jóvenes que lograra unir la belleza de la zona donde se ubicaba el centro, el acompañamiento que se proponía por parte de los educadores y el aprendizaje de oficios para que estos jóvenes pudieran optar a un empleo digno. Comenzó entonces el impulso de pequeños talleres de carpintería y herrería que, junto con las actividades de horticultura - se creó un huerto -, apicultura, y cría de animales de granja, fueron para los jóvenes una primera experiencia para adquirir hábitos de trabajo, valorar los recursos naturales y aprender a trabajar en equipo de forma solidaria. Se convertía así la Casa en un lugar en el que el joven encontraba una experiencia de vida en común, donde se promovía el aprendizaje básico de las reglas de convivencia y su desarrollo, facilitando su reinserción social.

 


Del hogar a la escuela

A partir del año 2009, la Asociación Casa Virgen de Caacupé desarrolla con más ambición la propuesta formativa de reinserción socio-laboral. Para ello construye, hasta este año, 2012, el Centro de Formación Luigi Giussani, un lugar de aprendizaje en oficios (electricidad y reparación de coches) que permitirá el acceso de estos jóvenes a oportunidades de formación y escolarización básica. Es cierto que en el entorno del complejo hay otros centros de formación, pero están dirigidos a jóvenes con un nivel de formación educativo medio-alto y no tienen una propuesta acorde a los jóvenes de la Casa Virgen de Caacupé, que, por su parte, busca no sólo la reinserción laboral, sino también la social. A su vez, en este año 2012 CESAL ha obtenido el apoyo de la Fundación Mapfre y de la Fundación Real Madrid para construir y potenciar la Escuela socio-deportiva Real Itaguá.

Estas dos obras permiten que todo este complejo se abra no sólo a la intervención con jóvenes en conflicto con la ley, sino a todos los que de alguna manera deseen acercarse a una propuesta educativa bella aprendiendo un oficio o usando su tiempo libre y aprender del deporte. De esta manera, 90 jóvenes ya se forman en el Centro de Formación Técnico-Profesional y 100 chicos y chicas pertenecen a la escuela Real-Itaguá. Esta es la razón por la que durante este año han comenzado a frecuentar el complejo jóvenes y niños procedentes de las comunidades cercanas, favoreciendo una relación insospechada al inicio. Fomentamos así la apertura, la integración y la inserción social afectiva a los jóvenes en conflicto con la ley, haciéndose este modelo educativo-formativo extensible a otros jóvenes de las zonas aledañas en Itaguá que tienen baja atención escolar y se encuentran en grave riesgo de exclusión social.

De esta preocupación educativa surge la construcción de la Escuela para la Formación Básica y Media de los jóvenes, que se ubicará junto al Centro de Formación Profesional. Servirá para la enseñanza de educación primaria y secundaria de 75 niños y jóvenes que se encuentren en las difíciles situaciones anteriormente descritas. Dirigida concretamente a chicos y chicas de la municipalidad de Itaguá y a los de la Casa de Acogida, la formación se realizará a través del Programa de PRODEPA, que es uno de los cinco programas de alfabetización bilingüe y formación básica de jóvenes y adultos que la cooperación española lleva a cabo en Latinoamérica.

 

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